Pocas cosas golpean tan fuerte la producción frutícola como una helada de primavera. Con los frutales en floración o cuaja, bastan un par de horas bajo cero para comprometer buena parte de la temporada.
¿Por qué la floración es tan sensible?
Los tejidos florales tienen alto contenido de agua y muy poca protección estructural. A diferencia de la madera o las yemas en receso, una flor abierta puede dañarse con temperaturas apenas bajo los 0 °C, y el daño no siempre es visible de inmediato.
Estrategias de manejo de heladas
Ninguna herramienta por sí sola elimina el riesgo; el mejor resultado viene de combinar:
- Monitoreo: conocer las horas de frío y los pronósticos locales, no solo los regionales
- Manejo del huerto: suelo limpio y húmedo irradia más calor durante la noche que un suelo con cobertura seca
- Métodos activos: riego por aspersión, torres de viento o calefactores, según la escala del campo
- Protección foliar: aplicaciones que aumentan la tolerancia de los tejidos al frío
¿Qué aporta la protección foliar?
Los protectores foliares como Termoplant actúan ayudando a la planta a tolerar mejor el estrés por frío: favorecen la osmorregulación de los tejidos y aportan nutrición foliar que fortalece las estructuras más sensibles.
Se aplican de forma preventiva, antes del evento de helada, y son un complemento de bajo costo frente al valor de la fruta en riesgo.
Claves de aplicación
- Aplicar con anticipación al evento de frío pronosticado, siguiendo la dosis de etiqueta
- Cubrir bien las estructuras florales, que son el tejido más sensible
- Repetir según persistencia del riesgo y crecimiento de tejido nuevo
- Integrar con los métodos activos disponibles en el campo
¿Zona con historial de heladas? Escríbenos con anticipación: te ayudamos a armar un programa preventivo con Termoplant para tu cultivo.





